El testamento del tío Mario

el testamento del tio mario

 

Desde que se enfermó gravemente el tío Mario, todo fue un tablero de comando. Cada uno de los
clanes familiares repartió su porción, desgarrando imaginariamente el abultado patrimonio. Algunos
soñaban con los depósitos en el exterior. Otros con manejar la exitosa empresa y todos con la increíble casa
en el countrie. Estilo mediterranea, de un soñado color salmón, pegada al campo de golf y enfrente de la
laguna principal. Tenía un yacuzzi al aire libre con horizonte infinito y una pileta celestial. Cuentan que,
cada mañana, Mario les daba el desayuno a todos los patos que se acercaban al muelle. Obviamente, ya
varios se veían en esa enternecedora postal. Al que nadie quería en la repartija, era al perro Arnold. Un
insoportable Golden que no paraba de saltar y de morder absolutamente todo lo que tenía algún tipo de
forma. Pero seguramente estaría en el paquete.

Leer Completo

Los comentarios están cerrados.